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Verlo y sentirloabr 18 |
Este video realizado por Televisa, es verdaderamente espectacular. Hace sentir que la piel se eriza y el corazón palpita acelerado por el orgullo de ser oaxaqueño.
Pocas veces se logra identificar en sí mismo, las palabras identidad, orgullo, nacionalismo. Son palabras raras de explicar y difíciles de sentir al perderse entre la cotidianidad, las preocupaciones y obligaciones que se llevan entre su tiempo, el sentido de identidad y de arraigo.
Como oaxaqueños, somos ricos no solo en costumbres, tradiciones e historia, sino en recursos naturales, cultura, gastronomía, etno- diversidad, como gente de aquí, somos más que €œgente nube€, somos personas que trabajamos, que nos esforzamos día a día, que luchamos constantemente por ideales de progreso, paz, desarrollo. No es necesario tener que sufrir situaciones caóticas para valorarnos y valorar nuestra tierra, cuando basta con querer mejorar como sociedad al sentirse parte de un pueblo, de una raza€¦de un estado tan bello como Oaxaca.
Aquí el video, que independientemente de cumplir sus funciones comerciales, cumple, en mucho con el despertar de la identidad.
Cuando la gota derrama el vaso…abr 9 |
No cabe duda que en diversas situaciones de nuestra vida, hay gotas que derraman nuestros vasos y hacen que uno explote en arranques histéricos y malhumorados dañando nuestra forma de relacionarnos.
Dicen que lo ideal es no permitir que nuestro vaso se derrame, en términos prácticos, esto implica el hablar o confrontar en su momento, de tal manera que la mente se mantenga en el mismo nivel de tolerancia hacia las personas o situaciones y exista sanidad en las relaciones que podamos establecer o mantener.
Pero estas explicaciones psicológicas, distan a veces de nuestra cotidianidad, y uno €œse llena el buche de piedritas€ ya sea con la pareja, con los amigos, con la misma familia, y en general con el medio que nos rodean.
A veces €“hay que reconocerlo- uno soporta de más (sin llegar a plantearnos un victimismo, sino por simple amor al arte de la resistencia) y puede, incluso, llegar a enfermarnos al general rencores.
¿No les ha pasado? ¡Hay quién lleva el conteo de las gotas de agua!, lo malo de mantener esta situación, es que cuando el vaso se desborda, muchas de las veces, ya no se cuenta con ese autodominio y control de las emociones y sentimientos, y se una bronca que termina en un deterioro de la relación que, supuestamente habíamos cuidado.
Esto es lo lamentable, que al final haya daño, mal rato…un sabor amargo del cual, incluso y para colmar más: somos responsables.
Y entonces vienen otras facetas: hay culpas, enlistado de acciones negativas, desconocimiento del uno hacia el otro, aislamiento, enemistad y enojo.
No digo que todo se puede solucionar en el momento, pero si sugiero el que estemos pendientes de no ir llenado nuestro vaso, tomarse un momento para debatir con respeto y esa tolerancia que por afecto, conveniencia o misma situación ha existido y sanear inmediatamente cualquier relación. Porque la ventaja será para uno mismo.
Esto, por supuesto, no se aplica en los excesos que los otros puedan cometer hacia uno. Es decir, los abusos de confianza o de poder, las malas ondas y las acciones con dolo. Ahí no estaríamos hablando de €œmantener buenas relaciones€, porque obviamente no hay tal. Siempre hay que estar atentos a quién si merece la pena de rescatar y quién no. A los que no, definitivamente tampoco vamos a estar con consideraciones, es cuestión de aplicar las patadas en el trasero en automático.
El autodominio y control, es un esfuerzo que debe valer la pena por quién lo hace uno.
Dar un abrazodic 20 |
“Esta es una época de paz€ es el gran slogan de la Navidad. Pero€¦ ¿realmente comprendemos su significado?, si al parecer lo único que cambia en nuestra cotidianidad es el ánimo festivo por las múltiples invitaciones a las reuniones que se organizan, y que el poder adquisitivo aumenta un poco (no hay explicación, del porque se gasta tanto en regalos y cooperaciones). Pero€¦realmente muy pocos podemos encontrar el sentido de la paz, el sentido de la Navidad.
Tampoco se trata de escribir aquí un gran mensaje, repetido mil veces en las iglesias y en los discursos que hacen levantar la copa para brindar, se trata de la invitación a una pequeña reflexión sobre lo que estamos tratando de expresar en los abrazos, en la convivencia, en esa alegría que nos invade repentinamente. Y es que, tal parece, que la gente tiende a no pensar en esto, transformando todo en mecánica pura.
Demos un abrazo con fuerza, una sonrisa franca, una felicitación sincera€¦ y nos sorprenderemos de descubrir que en cada uno de nosotros, hay esa necesidad de paz, de afecto, de alegría. Así es como se encuentra el sentido, no solo de la navidad, si no de la esencia humana.
La nueva modalidad del paseo.dic 4 |
No cabe duda que la crisis influye en el deterioro de las tradiciones y costumbres de una comunidad, como lógicamente tiene que ver en todos los aspectos sociales.
Anteriormente, y con las mismas carencias, pero en otro contexto (donde no había para elegir entre muchas plazas comerciales, ni grandes tiendas departamentales, ni restaurantes en México a los que acudir) las familias, los enamorados, los jóvenes que empezaban a salir solos, acudían a los parques, uno que otro cine disperso en la ciudad y, generalmente, el centro, donde las tardes se hacían eternas entre los globos de gas y vueltas al kiosco.
Pero resulta que llegaron las tres o cuatro plazas con las que cuenta Oaxaca, la modalidad de diversas salas de cine en un mismo lugar y con ello, la forma de pasear cambió.
Los fines de semana es común ir a las plazas comerciales, y deambular entre la variedad €“no tan extensa- de tiendas. Ahí nos encontramos todos, porque es el lugar donde acostumbramos abastecernos, reunirnos con los amigos, pasar la tarde, etc.
Sin embargo, con esto de la crisis que a todos nos ha afectado, el consumismo se ha ido desplazando y es común €œir a X tienda para ver que hay€, esto suena así como que€¦nada más va a uno a mirar. No se duda que haya jóvenes y adultos, que se sepan de memoria los departamentos con los que consta una tienda, o chicas que van a utilizar las muestras de perfumes y maquillajes, así como niños que suben a los triciclos y bicicletas que se muestran en los aparadores.
Y es que, como dirían los abuelo:€ ¡El dinero ya no alcanza!€, y hay que hacer uso de la imaginación y de pensamientos resignantes ante la imposibilidad de no tener las cosas que a uno le gustan. Porque también es cierto, se adquiere lo que se necesita y es ahí donde podemos salir ufanos de alguna tienda llevando la bolsa verde que la identifica, en la mano.
Pero bueno, el punto es este: La sociedad ahora busca estas plazas y centros comerciales como una opción de paseo, solo para llenar la vista de los colores de los aparadores y el juego de la imaginación ante una infinidad de productos que se ofrecen.
El recorrido por estos lugares, satisface esa necesidad de diversión, entretenimiento, utilización del tiempo libre. Y no es una crítica, más bien una observación de cómo se han cambiado las costumbres. Ahora que€¦pues tampoco el zócalo con su cono forrado de escarcha amarilla simulando un árbol de navidad, es un buen motivo de paseo que digamos.:(
Se acerca el día de muertos.oct 24 |

Se acerca una de las celebraciones más importantes y trascendentes para todos los oaxaqueños: El día de muertos.
Mucho se ha escrito sobre las tradiciones y costumbres de cada lugar para celebrar a los fieles difuntos, la realidad es que pocos estamos arraigados a esa creencia, ese misticismo que se guarda durante estos días.
La gente de antes, en completo desconocimiento de otras formas de celebración, realizaban la fiesta con lo que sabían de sus ancestros, con lo que creían fielmente, con lo que tenían para ofrecer a sus propios recuerdos y a quienes los acompañaban en ellos.
Los altares en aquel entonces no eran para concurso, no€¦eran para confundir el ánima entre una variedad de humo y olores. Todo aquello que aromatizara el ambiente servía, y la mezcla del mole, los nísperos, el chocolate, el incienso y las flores amarillas recolectadas para tal ocasión, era, paradójicamente el olor de €œmuertos€, muertos que en cada casa, en cada familia, llegaban del más allá, y a los que se les preparaba y ofrecía, lo mejor de la cosecha, de la cocina, de uno mismo para hacerles compañía.
Lo que se ha olvidado ahora, es eso precisamente, el hecho de recordar a nuestros seres queridos que ya no están con vida. Esto requiere de un momento de concentración, de un tiempo de silencio, de una preparación ante la llegada de las visitas.
Ahora ya no hay en las casas aquella señora que molía un montón de especias en su metate y preparaba un rico mole, ya no llegan las canastas que compadres y familiares ofrendaban a los muertos de la familia. No hay temor de ser €œjalados de las patas€ por robarse un níspero del altar, porque€¦en muchos hogares, ya ni altar hay.
Ya no hay protocolo, no hay ritual.
Son las formas y el significado los que quedaron enterrados y apenas asoman su esencia, lo que se confunde ahora ya no son los muertos entre los jóvenes disfrazados para llevarlos desde el panteón hasta sus casas en las comparsas, sino, se confunde la tradición entre el €œHallowen€.
Se hace necesario entonces, rescatar la tradición, en una alegría por recibir la esperada visita de €œnuestros muertos€
Tomemos chocolate, compartamos el pan de muerto, juguemos €œserpientes y escaleras€ mientras pasamos un tiempo en el panteón, visitemos a los compadres, bailemos en las comparsas€¦
Aspiremos el aroma de estos días, ¡vivamos! El día de muertos
Ante las marchas y demás…la nueva culturaoct 1 |

Como oaxaqueños, tenemos ciertas costumbres y formas de vida específicas que nos hacen diferenciarnos de los demás. Somos ricos en tradiciones, celebramos la vida y muerte, las bodas, los nacimientos, vivimos entre el baile, la música, nuestros vestidos llenos de bordados y colores.
Hemos celebrado durante años la hermandad y estamos aprendiendo, desde el dos mil seis, que hacer ante lo opuesto. Nos vimos prácticamente encerrados en turbulencias, que muchos, aunque entendíamos en su secuencia y consecuencia, no comprendíamos como es que podían suceder. ¿Porqué a nosotros?
Esta experiencia nos ha dejado aprendizajes, acostumbrados (lo que no quiere decir que conformes) con marchas, bloqueos, plantones…no nos queda más, como humanidad, que dar respuestas a estas situaciones cuando se nos presentan, lo cual, nos ha generado una especie de instinto, de sexto sentido que se alerta cuando nos toca vivir estas situaciones, lo cual, para nada es exagerado ni fuera de €œonda€,
Resultaría interesante observarnos desde otra dimensión: Nos encontramos ante una de estas manifestaciones (que no es solo de maestros, sino de un montón de gente que está viendo en estas opciones, una forma de hacer reclamos al gobierno), y automáticamente activamos esa, nuestra nueva función de especie, sin que parezca exagerado el término, porque se trata de €œsobrevivir€, de adaptarse a las condiciones del medio y evolucionar en respuestas.
Algunos hemos optado por atender asuntos días antes o muy temprano, con el fin de no toparnos de frente con algún bloqueo o marcha interminable, pero, cuando esto es inevitable, no nos queda más que seguir la corriente y no intentar nadar contra ella. Es decir, buscamos caminos alternos, y si no los hay, los hacemos, en esa búsqueda ya no tan caótica, como podría ser si no tuviéramos la experiencia.
Seguramente somos de los pocos habitantes en el mundo que conocemos ya todos los recovecos de su ciudad, que hemos desarrollado la habilidad para salir en pocos minutos de laberintos del tráfico, que soportamos el caminar cuadras y cuadras, atravesando el mismo punto del bloqueo, para poder transbordar en auto, camión o lo que haya que nos lleve al lugar de nuestro destino.
Seguramente también, tenemos cierto rencor interno, que nos hace renegar y maldecir, y que nos ha llevado a parecer una sociedad molesta, donde lamentablemente ya no hay caras sonrientes que saludan al paso, ya no hay mucha atención y amabilidad hacia el prójimo, hay poca tolerancia a la espera inoportuna, a la intromisión y petición del otro. Lo cual, y debido a nuestra situación específica, puede considerarse absolutamente normal-
Pero al final, los ciudadanos comunes y corrientes, como somos la gran mayoría, queremos que nuestra Oaxaca, sea una ciudad en Paz. Hemos experimentado un estado de crisis, y, la gran verdad, es que estamos ávidos de una cotidianidad tranquila, estamos deseosos de superar los problemas que desde siempre han afectado a nuestro estado como son el desempleo, la crisis económica, la ausencia de medios y recursos para crecer y desarrollarnos.
Sí, quizá estamos ante la nueva cultura de la fortaleza.

























