Si algo ha dañado a nuestra sociedad y lo sigue haciendo brutalmente, es la iglesia católica, el pensamiento retrograda, viejo y caduco que emplea y las puntadas que se sacan de la manga para hacer ruido y recordarnos que aún siguen aquí, pisando fuerte y entorpeciendo el crecimiento de nuestra sociedad, de nuestros valores, nuestra libertad, derechos y propios pensamientos.

Y es que tal parece que la iglesia aún quiere ver a la mujer del siglo XXI como era hace 100 años, sujeta a las normas de una sociedad machista, donde la libertad e igualdad no existían, pues ahora resulta que si te violan es por coqueta, por provocar, por loca.

Me van a disculpar las palabras, pero en serio que poca madre de la iglesia católica, y mas directamente para Sergio Román del Real un sujeto que según es sacerdote, y si, es que ya me imagino cuando los padres violan a los niños en los cientos de casos conocidos y los miles que siguen sin salir a la luz publica, seguramente estos niños eran bien coquetos, por eso los violaron, o seguramente usaban ropa provocativa.

No sean estúpidos dirigentes de la iglesia, no sean idiotas, no quieran ver el lado mas sencillo de las cosas, ni intenten buscar la respuesta corta a un problema en el cual se ven envueltos muchísimos factores, pues una violación no es culpa de la mujer, es un problema psicológico de un hombre, en todo caso la mujer no tiene nada que ver, y estoy 100% segura que ninguna mujer se mira al espejo en la mañana y se viste lo mas provocativa posible, “para ver si alguien la viola”.

Miren nada mas el pensamiento de la iglesia, si la de la doble cara, la millonaria que solamente reza por los pobres (valiente ayuda), la iglesia que paga millones de dólares para que los padres violadores salgan en libertad, la misma que pide a las mujeres mexicanas “no ser tan coquetas“, para evitar ser violadas, miren lo que textualmente dijeron.

Si quieres evitar una agresión sexual… No uses ropa provocativa… Cuida tus miradas y tus gestos… No te quedes sola con un hombre, aunque sea conocido… No permitas familiaridades de tus amigos o parientes… No admitas pláticas o chistes picantes… Busca ayuda cuando sospeches una mala intención…

Cuando exhibimos nuestro cuerpo sin recato, sin pudor, lo prostituimos porque provocamos en los demás sentimientos hacia nosotros a los que no tienen derecho, a no ser que deseemos ser propiedad pública, es decir, que nos prostituyamos aunque sea mentalmente€, sostiene el sacerdote.

€œEso es la pornografía: una prostitución mental€.

Huy, que buena recomendación, o ya se, mejor me voy a ir a Irak y le voy a pedir a una de las “felices mujeres” que viven ahí, que me regalen una abaya (la prenda negra tradicional que les cubre todo el cuerpo y la cabeza), y haber si así me salvo de una violación.

Espero que lo anterior escrito no haya resultado ofensivo para los creyentes, cada quien es libre de regalarle su dinero a la iglesia que quiera, es un punto de vista personal sobre la iglesia corrupta mexicana con tintes machistas y pensamientos cerrados que aún sigue vigente en nuestros días.